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Nuestros
aceites inician su andadura en el campo, porque en el campo es donde
se marca la diferencia. La mayoría de las personas creen que los
alimentos de calidad se elaboran en el proceso de transformación de
los productos agrícolas o ganaderos, que las instalaciones
agroalimentarias son las que proporcionan alimentos especiales,
diferenciados del resto. En parte esto es totalmente cierto porque
para elaborar alimentos de calidad es preciso contar con unas
instalaciones adecuadas, modernas, de extremada limpieza. Pero este
no es el aspecto clave en España, donde el nivel de la tecnología
agroalimentaria es de los más elevados del mundo y por tanto, a
nivel nacional no supone un elemento diferencial porque
afortunadamente, toda la industria alimentaria goza de las más
favorables condiciones técnico-sanitarias.
Entonces, ¿donde está la diferencia respecto a la calidad que interesa a los consumidores de alimentos? Evidentemente, el interés de un alimento reside en sus valores nutricionales y los beneficios que aporta al consumidor. Por muy perfectas que sean las instalaciones agroalimentarias, si utilizamos materias primas agrícolas que no están en su mejor estado natural será imposible que al final del proceso obtengamos productos alimentarios que aporten al consumidor lo mejor de su naturaleza, por más que la transformación se haya desarrollado en las mejores de las condiciones.
Con esto queremos resaltar que, siendo imprescindible contar con unas buenas instalaciones, es vital que nuestras aceitunas sean mimadas en el proceso de cultivo para garantizar que llegan a la almazara en condiciones óptimas desde el punto de vista nutricional y de salud. Aquí es donde nosotros marcamos la diferencia ya que nuestro proceso de cultivo es minimalista al extremo de intentar que los olivos sigan un ciclo de producción lo más parecido a la naturaleza para alterar lo menos posible el desarrollo vegetativo de la planta. No añadimos ningún tipo de aditivos, ni abonos, ni fitosanitarios, ni regamos. Utilizamos un mínimo manejo de la cubierta vegetal natural para que nuestro olivar se beneficie de las relaciones favorables entre las distintas especies vegetales y animales que comparten el mismo espacio. Por supuesto, la parcela de olivar de donde proceden nuestras aceitunas está certificada en la agricultura ecológica, pero somos estrictos con el principio de interferencia mínima ya que hemos comprobado que el nivel de sanidad de las aceitunas es inmejorable sin necesidad de ningún tipo de tratamientos gracias al equilibrio que hemos alcanzado dejando trabajar a la naturaleza. En definitiva, para obtener un aceite natural es imprescindible emplear aceitunas naturales.
Entonces, ¿donde está la diferencia respecto a la calidad que interesa a los consumidores de alimentos? Evidentemente, el interés de un alimento reside en sus valores nutricionales y los beneficios que aporta al consumidor. Por muy perfectas que sean las instalaciones agroalimentarias, si utilizamos materias primas agrícolas que no están en su mejor estado natural será imposible que al final del proceso obtengamos productos alimentarios que aporten al consumidor lo mejor de su naturaleza, por más que la transformación se haya desarrollado en las mejores de las condiciones.
Con esto queremos resaltar que, siendo imprescindible contar con unas buenas instalaciones, es vital que nuestras aceitunas sean mimadas en el proceso de cultivo para garantizar que llegan a la almazara en condiciones óptimas desde el punto de vista nutricional y de salud. Aquí es donde nosotros marcamos la diferencia ya que nuestro proceso de cultivo es minimalista al extremo de intentar que los olivos sigan un ciclo de producción lo más parecido a la naturaleza para alterar lo menos posible el desarrollo vegetativo de la planta. No añadimos ningún tipo de aditivos, ni abonos, ni fitosanitarios, ni regamos. Utilizamos un mínimo manejo de la cubierta vegetal natural para que nuestro olivar se beneficie de las relaciones favorables entre las distintas especies vegetales y animales que comparten el mismo espacio. Por supuesto, la parcela de olivar de donde proceden nuestras aceitunas está certificada en la agricultura ecológica, pero somos estrictos con el principio de interferencia mínima ya que hemos comprobado que el nivel de sanidad de las aceitunas es inmejorable sin necesidad de ningún tipo de tratamientos gracias al equilibrio que hemos alcanzado dejando trabajar a la naturaleza. En definitiva, para obtener un aceite natural es imprescindible emplear aceitunas naturales.
